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Las claves para seguir en la carrera, pase lo que pase, están dentro de tí. 

El entorno de constante cambio e incertidumbre en el que se mueve el emprendedor y todos los problemas que tiene que ir resolviendo, requieren una serie de habilidades y una actitud determinada para salir airoso.

Algunas de estas habilidades son innatas en algunas personas, pero también se pueden adquirir y entrenar.

Los avances en neurociencia nos están enseñando que, por suerte, tenemos un cerebro plástico y que podemos seguir aprendiendo sin importar nuestra edad. El emprendimiento no es tanto una cuestión de genética sino que tiene más que ver con la educación y la actitud.

Actitud Positiva

Diríamos que el optimismo es la principal característica del emprendedor. No estamos hablando de un positivismo ingenuo y meloso, sino de una actitud valiente y decidida a sacar lo mejor de cada situación y a ser agradecido por todo.Existen estudios que indican que  nuestra forma de pensar modela y determina el resultado de nuestras acciones. Cuando pensamos en negativo nuestro cerebro se bloquea y deja de buscar soluciones.

Si nos estresan los desafíos y nos paraliza el miedo a cometer errores, tenemos que reprogramarnos  y tratar de controlar los pensamientos negativos que nos vienen a la mente, bloquearlos y transformarlos en posibilidades.

A veces simplemente una correcta postura y un lenguaje corporal determinado nos predisponen a ver las cosas más a nuestro favor. ¿Te has dado cuenta de que si saltas y caminas como si estuvieras contento, mejora tu ánimo? Si sonríes aunque no tengas ganas, el efecto se acerca mucho a si sonrieras de verdad y de esa forma alejas la nube de encima de tu cabeza.

Modelos a seguir

Todos tenemos modelos a seguir, ejemplos, personas a las que admiramos, que han conseguido lo que nosotros queremos lograr.

Si te cuesta encontrar lo positivo en tí y estás lleno de dudas, haz lo que hace esa persona que admiras, estudia qué fue lo que hizo para tener los resultados que tiene ahora.

Con toda probabilidad a esa persona le llevó años conseguirlo, realizando todos los días ciertas acciones. Haz tú lo mismo hasta convertirlo en un hábito.

Asumir responsabilidad

Tú eres el único responsable de tu situación y no hay que andar quejándose y echándole la culpa al universo. Esa es una actitud negativa y de bajo nivel que hay que desterrar cuanto antes.

Además es una pérdida de tiempo y energías, dos elementos super valiosos para el emprendedor. Tu tiempo vale oro y las energías son limitadas, somos humanos al fin y al cabo, así que a optimizar y enfocarse en lo realmente importante.

Así como somos responsables de nuestras acciones, debemos ser responsables también por lo que dejamos de hacer. Tenemos que cuidarnos. Esto es la base, si no estamos bien, no tendremos la fuerza, la energía y la ilusión necesarias para cumplir nuestras metas.

El entorno

Nuestro entorno es otro elemento de gran importancia. No podemos elegir el entorno en el que hemos nacido y crecido. Pero si podemos actuar para evitar en nuestra vida cotidiana a las personas tóxicas y negativas, alejarnos de las quejas, los cotilleos, las críticas.

Podemos reconocer y así evitar las actitudes negativas que no nos ayudan sino que nos mantienen paralizados. Rodéate de personas que te inspiren, que te animen a seguir y que te hagan mejorar a nivel personal y profesional.

Estas personas te plantearán retos y así te vas exponiendo al esfuerzo por mejorar cada día. Y quizás tú también puedas desde la posición en la que te encuentres, inspirar, animar y levantar a otros.